El Cine Alcázar fue un icónico cine de Santiago inaugurado el 13 de abril de 1938, ubicado en Avenida Brasil 373, frente a la Plaza Brasil. Construido en un estilo moderno por los arquitectos Ezequiel Fontecilla y Pedro Prado, perteneció a la Caja de Previsión para Empleados del Salitre.
Si la planta baja ofrece arcos y la segunda armoniza con una terraza dada por la marquesina, que dialoga con los balcones de las casas del barrio de aquellos años. En el coronamiento de la fachada pétrea cinco perforaciones cuadradas permiten el sutil ingreso de luz a la caseta de proyección. Ahí el edificio es de una simpleza brutal, propia de la abstracción moderna instaurada por la Bauhaus. Es ahí donde la obra da cuenta de los años 30, no obstante además muestra la sutil obsesión por molduras discretas. Sus ondulaciones ornamentales representan el agua en Art Déco y se muestran tenuemente, casi siendo abandonadas. El volumen dialoga entre línea recta y simetría. El ángulo recto se asocia con líneas curvas, cruzando el Art Déco con lo moderno.
En la prensa se destaca su comodidad, reflejada en su gran cantidad de butacas confortables tanto en platea como en galería (876), su confitería en el foyer, y sus adecuados sistemas de calefacción y ventilación. Asimismo, se destacó la calidad técnica de imagen y sonido, pues el Alcázar se encontraba equipado con la tecnología de punta de ese momento, incluido el primer sistema sonoro Philips de la ciudad de Santiago.
Su estilo arquitectónico fue destacado por la prensa de la época como sobrio y muy “moderno”, brindando elegancia, comodidad y seguridad (incluyendo una construcción asísmica).
Abrió sus puertas con la película francesa "Las siete piedras de la corona".
El cine Alcázar cerró en 1974, al año siguiente se convirtió en un “boîte-restaurante donde actuaron en la década de 1980 ‘El Trío Típico’ de Lucho Nazardi, ‘Salsa Negra’ y el grupo ‘Canela’. Luego se transformó en discoteca.” Finalmente, se convirtió en el famoso restaurante “Los Chinos Pobres” (que luego pasaría a llamarse “Los Chinos Ricos”), durante 31 años. Actualmente el edificio está vacío y a la venta.
Su estructura y uso sucesivo lo posicionaron en la memoria colectiva del Barrio Brasil, destacando el edificio como un hito patrimonial intangible
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