Fue nombrada Erasmo Escala en recuerdo del distinguido militar y diputado por Santiago, fallecido en 1884, pero en una de sus esquinas podemos encontrar una curiosa placa que recuerda su antiguo nombre, “del Galán de la Burra”, originado a partir de la peculiar anécdota de un joven enamorado 👌
Por alla en los años posteriores a la fundación de Santiago del Nuevo Extremo, Casimiro, el cual en las artes del amor no habia tenido muy buena suerte. Pero no tardó en verse correspondido por una de las doncellas mas hermosas de la Cañada de Saravia, con la cual habia conceguido una cita nocturna gracias a un vieja criada que le hizo papel de celestina
Para ese entonces los habitantes de Santiago eran bastante supersticiosos, y se corria la voz de que el diablo se aparecía por las calles de Santiago, para Casimiro el paisaje no era muy tranquilizador pues a lo largo de las tapias, la interminable y fantástica fila de cachos que sobre sus bardas colocaban los dueños de los corrales era un espectáculo característico en los aledaños al Matadero de San Miguel, junto con el estiércol de los vacunos en la calle y los cueros clavados en las murallas para ahuyentar la mala suerte
Con los ojos cerrados esperó a que ella se acercara, ese ángel que sola y sin guardia alguno venía hacia él, sentía tras si el aliento de la mujer que se acercaba. Sin agüantar mas, le tomó y apretó por el cuello, cuya suave figura se transformaba en el aspero cuello de una borrica cabezona que se habia acercado a pastar por esos lares, como el hecho pertenece a un siglo malicioso y picarezco; en vez de referirse como a un escándalo; se creyó prudente no ahondar en el asunto y perpetuar el equívoco burlón con el eufemismo del «Galan de la Burra»
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